SINÓPSIS

Todo es muy sencillo. “Se trata de que Justinito, un amigo de la infancia de Quique, recibe  de éste unos folios manuscritos con el ruego de que publique, si puede, su contenido. Justinito publica, en efecto, lo que Quique le ha encargado. El personaje omnisciente, por tanto, es Quique, en tanto que Justinito se limita a exponer, al principio, en un prólogo, su propósito de publicación, y después, al final, unas líneas a modo epílogo.

La acción transcurre en Madrid (en un barrio de los suburbios, en Ventas y Arroyo Abroñigal) durante la guerra civil, desde el año 1936 y los posteriores (los del hambre), hasta una fecha indeterminada, y narra con una ironía entre ingenua y lacerante los día y años, casi una eternidad por tanto, de un pueblo oprimido y aherrojado, aunque visto también con un tono desenfadado y un humor casi surrealista, y cierta dosis de fatalismo.

Un matrimonio – Antonio y Matilde – y seis hijos, seis. Él, linotipista, antifranquista tibio primero, después radical. Dos hijos – Charito y Marianito – mueren, de miseria probablemente, resistiéndose a todos los remedios de don Mariano, el médico. Otro –David – quiere ser sacerdote pero las cosas se complican y no llega ni a cura, menos a Obispo o Cardenal o Papa como quería – soñaba – su madre, ésta muy religiosa en principio, después más tibia y desengañada. Quique, el benjamín de la familia, nace oyendo el ruido de los aviones nazis y fascistas y de las bombas sobre Madrid, un chaval con escasas luces, es el remitente de los folios que entregará, ya en el ocaso de su vida, a su amigo de la escuela, Justinito, quien los entregará a la imprenta. Andrés, un hombre vitalista, íntegro y entregado a su trabajo y a su familia, hermano de Antonio, está en la cárcel; su mujer –Juliana – vive muy humildemente con tres hijos, y ha de sufrir humillaciones, venganzas… Celestino y Mario, dos hombres buenos, son los propietarios de la imprenta en donde trabajaba Antonio hasta que decide unirse a la guerrilla contra el Régimen, dos buenas personas que jugaron con tal dedicación a perder que al fin perdieron. Y, con Quique, Antonio y Matilde, quizá la figura principal –el Presbítero—un  hombre religioso, naturalmente, pero…, y aquí viene la sorpresa, el cambio, la crisis. Y personajes secundarios, como los compañeros de Antonio en la guerrilla, el marido de Matilde y padre de Quique y sus cinco hermanos (Giner, Casas, Enrique, y otros); unos gitanillos muy “salaos”, o un comisario de policía, unos policías rasos (“guindillas”), Guardia Civil, y coches relucientes, y motos… etc, . Ah, y don Mariano el médico, un hombre bueno pero con muy mala suerte.

En resumen, se trata, natural y evidentemente, de una sátira, caricatura, crítica, etc. del Régimen del general Franco.

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